Dedicado a Tina, que siempre está pendiente del blog.  

¡He vuelto! Sé que tenía mucho tiempo sin escribir en el blog (procrastinar es genial, ¿eh?) pero espero que este post largo y sentido lleno de acontecimientos (nada) interesantísimos de mi vida les alegre el día a los pocos lectores que me queden por estos lares.

Sí, verán, normalmente dejo de escribir por falta de ideas. Pero esta vez tenía un montón de ellas. Quería contarles sobre mi lucha interna en relación al feminismo, lo que haría si fuera un hombre, cómo renunciar a tu trabajo y no morir en el intento, plantearles mis posibles temas de tesis y se me ocurrió hasta un cuento relacionado con el aborto que se perfilaba como espeluznante. Son buenos temas, ¿verdad?

Pero lo cierto es que todos eran tan cercanos a mí que cuando decidía ponerlos por escrito no podía llegar a una conclusión coherente de nada. Todos esos dilemas internos, esos conceptos siguen dando vueltas en mi cabezas hasta el día de hoy. Sinceramente, no sé que pienso de las palabras feminismo, patriarcado o empoderamiento. Todavía no tengo idea de cómo cambiaría si yo fuera un hombre (tal vez no lloraría al ver fútbol o tal vez lloraría un poco más). Renuncié a mi trabajo y ahora tengo otro y creo que todavía no asimilo las consecuencias (positivas y negativas) de mi decisión. No me malinterpreten, estoy feliz de haberlo hecho. Pero mis horarios y mis responsabilidades ya no son las mimas y todavía estoy buscando el equilibrio. Ni siquiera les diré nada de la tesis porque es eso: no hay nada.

La vida es conflicto

Poquísimas veces he tenido el placer de experimentar la plenitud de estar en un sitio y no querer que nada sea diferente. Nada. Ni el frío, ni el calor, ni los colores del cielo, ni la compañía o soledad, o mi cuerpo, mi ropa o el ruido o el silencio. Sentir que todo es perfecto tal cual es. 

-La foto que acompaña a este post es un ejemplo de ello. Me sentía plena, acompañada de amigos, viendo el atardecer-.

He llegado a creer que siempre voy a querer cambiar algo o alcanzar algo y que no hay nada que pueda hacer al respecto porque esa es la naturaleza humana, mi naturaleza. Antes, la idea me emocionaba porque me llenaba de ambición y ganas de crear algo grande y hermoso. Pero últimamente me da miedo. Miedo de pensar que me voy a morir y no habré disfrutado plenamente mi vida porque siempre había tiempo para más. Miedo de pensar que jamás me voy a sentir satisfecha y, por ende, no voy a ser verdaderamente feliz.

Y sé que soy una exagerada.

Yo he sido feliz. Yo soy feliz incluso aunque mi ego se empeñe en decirme que no lo soy. Y ese conflicto, esa eterna lucha entre lo que sé que soy y lo que mi mente me dice que soy es lo que quiero acabar. Porque la vida no tiene que ser conflicto (¿o sí?).

Cambiando el juego

Desde hace algún tiempo estoy buscando cómo “lograr” la paz. Las comillas son porque según las enseñanzas espirituales a las que me he visto expuesta, yo soy paz. Solo debo recordarlo. ¿Y cómo lo recuerdo? Pues… Estoy intentando cambiar mis pensamientos, pensando otra vez. Y eligiendo otra vez. Y ha sido horrible porque yo “amo” pensar como pienso y me entretengo en el drama y en la auto compasión y en la crisis. Mi cerebro está programado para pensar que siempre hay algo que arreglar.

Pero lo intento. Y respiro. Y digo que así es la realidad. Que no puede ser tan malo porque yo misma lo quise así en algún punto y que si no me gusta, lo puedo cambiar. Entonces, veo algo bonito y que me gusta. Y me concentro en ello. E imagino cómo podría ser a partir de ahora. Y así voy.

Y en este proceso descubro que para ser paz tengo que ser primero conflicto. 

Y vuelvo a respirar.

Y fluye.

Entonces, todavía tengo muchas ideas que están ahí paseándose por mi mente. No sé cuándo voy a llegar a una conclusión para poder comentárselas. Espero que pronto. Y espero encontrar equilibrio. Pero voy paso a paso. Con paciencia.

Nos vemos

Gracias por leer.

Natalia Lobo 

Fotografía: Dayana Bérmudez

 

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Un comentario en “Conflicto

  1. ¡Y yo le dije “GRACIAS” porque finalmente escribió un post! Pero nunca terminé de leerlo, porque ando más ocupada que San Nicolás un 23 de Diciembre.

    ¡HOLAAA! Primero que nada, quiero que sepas porque eres lo más lindo por dedicarme un post. COSITA CUCHI. MASHMELLOW ESCARCHADO. Me encanta saber que tengo de vuelta una compañera bloggera. Verás, yo sé que todo el mundo hace blogging en Youtube. Hoy en día la gente prefiere ver un video antes que leer, pero para mí esto de escribir cómo te sientes para que otros lo lean tiene algo como que no sé, mágico. Me encanta. Así que es rico verte de vuelta por acá.

    Con respecto al post: I think I know you’re feeling. Creo que se puede notar, porque estoy usando frases en inglés para expresarme. Últimamente soy conflicto también, pero creo que, como tú, camino hacia donde quiero.

    Gracias por volver, Natuchips.
    Love u.

    PD: Amo tus fotos con Gaby.
    PD 2: Yo quiero una foto con Gaby.
    PD 3: Yo quiero que Dayi me tome una foto con Gaby.
    PD 4: Te ves demasiado feliz allí. Go there más seguido, e invita.

    Bye.
    🙂

    Me gusta

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